EL PERIODISTA IVÁN NUÑEZ ROMPE EL SILENCIO Y A TRAVÉS DE INSTAGRAM CUENTA DETALLES DEL ATAQUE ARMADO EN TIRÚA

EL PERIODISTA IVÁN NUÑEZ ROMPE EL SILENCIO Y A TRAVÉS DE INSTAGRAM CUENTA DETALLES DEL ATAQUE ARMADO EN TIRÚA

El violento ataque armado contra el equipo de prensa de TVN, encabezado por el periodista Iván Nuñez y el camarógrafo Esteban Sánchez, se sumó a la serie de incidentes que han dejado más de 150 lesionados en un lapso de seis años. En su cuenta de Instagram el periodista del canal nacional entregó detalles de lo ocurrido el sábado recién pasado en el sector San Ramón, comuna de Tirúa.

“Aún no logro sacar de mi mente sus gritos de dolor, el ruido de los disparos, el sangrado profuso de sus múltiples heridas, el dolor mío por el disparo en el brazo, la camioneta que chocaba de lado a lado porque nos habían reventado los neumáticos, en fin, la incertidumbre de saber si saldríamos con vida. Lamento y lamentaré de por vida que él haya recibido la peor parte. Me habría puesto con gusto en su lugar”, escribió Nuñez.

Más adelante agregó que “efectivamente fuimos víctimas de un ataque terrorista. Esto no es delincuencia común. No hubo intento de robo, ni nada parecido. Nos dispararon a matar. En mi mano tengo la bala de 9 mm que me dio en el brazo. Esteban recibió 5 de esas. Está vivo de milagro, porque es un luchador, pero también por la ayuda de esa pareja anónima que nos subió a su auto y nos llevó a Cañete y por el esfuerzo del personal sanitario que lo atendió de urgencia”.

Apuntó finalmente que “el periodismo a veces nos exige tomar riesgos. La respuesta a este cobarde ataque, no puede ser replegarnos y dejar de reportear. A nadie se le puede imponer ir a zonas difíciles. Yo seguiré yendo. Ustedes, nuestra audiencia, merecen saber de primera fuente lo que ocurre en nuestro país y también en el extranjero. Por eso hay que ir, hay que reportear, hay que validar lo esencial del periodismo para la democracia”.

El vehículo, una vez periciado, se ha conocido que tiene casi una veintena de tiros, entre ellos, de 9 milímetros, dejando en evidencia que se trató de un hecho criminal, que para buena fortuna no tuvo consecuencias fatales, pero si una lesión ocular de por vida para la persona que se llevó la peor parte en este alevoso y artero atentando contra la libertad de prensa.